EL MAR ES MI MEMORIA

El mar es mi memoria (2018) es un cuerpo de trabajo realizado como respuesta
catártica ante el fallecimiento de mi padre. Tomando como punto de partida un
poema de su autoría, la poesía opera como el instrumento catalizador de la obra;
que se reproyecta hacia lo visual, lo sonoro y lo espacial, y que a su vez se nutre
de ellos. Esta serie audiovisual integra fotografía, video, poemas, piezas sonoras
y elementos tridimensionales.


Durante el proceso creativo de esta serie, respondo con un poema propio hacia
la poesía de mi padre, no como diálogo, sino como vehículo expresivo, ante el
duelo y la pérdida. El mar se vuelve un símbolo de vida y muerte, y el naufragio
se transforma en la metáfora de un extravío emocional; un viaje a través del cual
el proyecto reflexiona sobre la partida, la ausencia, la deriva y la introspección: la
muerte entendida como un énfasis de la vida.


Cuando la tierra firme no existe, es preciso asirse a los recuerdos (reminiscencias
que son olas de afluencia repentina), deshilvanarlos y confrontar las evocaciones
de las mareas, ¿de la infancia quizá? El náufrago se ilumina al enfrentar las aguas
profundas de la confusión; después flota, sube a la superficie, toca la orilla y pisa
nuevamente terreno sólido. ¿Acaso la vida es el mar? ¿Es un océano infinito, espléndido, lleno de maravillas, de abundantes tesoros, de escollos y remolinos? Si
así fuera, entonces todos somos navegantes de rutas marítimas desconocidas,
que en todo caso nos permiten perdernos para transformarnos.
EL MAR ES MI MEMORIA

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